Bienvenido a Dallas... una ciudad a la que le encantan el vidrio reluciente, los gestos a lo grande y, de vez en cuando, reinventarse con bastante drama. Pero más allá del perfil de rascacielos, hay rincones donde la ambición, el duelo, el dinero y la memoria han ido turnándose el protagonismo. Eso es lo bueno.
Mientras caminas, deja que Dallas te acompañe: el retumbar del tráfico, el sonido rebotando entre piedra y acero, ese tramo en sombra junto a un jardín o una plaza, y quizá un olor a café escapándose de alguna puerta cercana. Este recorrido se activará automáticamente al acercarte a cada parada. Si no ocurre, toca reproducir. Y si Dallas te hace desviarte... el mapa de la app te devuelve al camino. Además, puedes escribirme en el chat en cualquier parada.
Nota local rápida: en el centro las calles van con prisa. Cruza por los pasos peatonales, atento a los coches, y lleva el móvil y los objetos de valor bien controlados.
Ahora, ve hacia Pioneer Plaza... y prepárate para conocer a Dallas en su versión favorita: gigantesca y discutiendo consigo misma.


