La capilla de Castle Hill tiene más importancia de la que su tamaño deja ver. Se construyó en mil seiscientos noventa y cinco, y es la capilla “no conformista” más antigua que se conserva en Northampton… es decir, una capilla protestante que no pertenecía a la Iglesia de Inglaterra, y de las más antiguas que siguen en pie en todo el país.
Entre mil setecientos veintinueve y mil setecientos cincuenta y uno, Philip Doddridge dirigió esta capilla y su academia. Su congregación era de cordwainers, o sea, zapateros. Venían de los barrios más modestos, y muchos apenas sabían leer. Doddridge les enseñó lectura junto con teología, y así el negocio de las botas ganó cabeza además de sueldo.
Un hilo local: William Carey, luego famoso como misionero, todavía era un oficial zapatero -un trabajador ya formado, pero sin taller propio- cuando lo bautizaron en el cercano río Nene, en mil setecientos ochenta y tres.
Si enseñas a zapateros a leer, organizarse y discutir… no te sorprendas cuando lleguen Bradlaugh, la huelga antimaquinaria de mil ochocientos cincuenta y ocho y los manifestantes de mil novecientos cinco.
Esa historia política empieza aquí. Cuando quieras, sigue hacia la iglesia de Todos los Santos.



