A tu izquierda verás un edificio color crema en esquina, con balcones de barandilla blanca y ventanas altas con rejas negras; fíjate en el gran portal arqueado de entrada.
Este es el Palazzo del Monte dei Paschi di Siena… aunque, como suele pasar, no empezó siendo un banco. Nació como casa privada de la familia Catanoso, diseñada por el ingeniero Pietro De Nava, en pleno centro histórico de Reggio Calabria. Y lo colocaron justo aquí, ocupando una parte de la manzana en esquina: una posición perfecta para que el edificio se luzca desde dos calles a la vez… porque la discreción, al parecer, no era un objetivo.
Mira la fachada: abajo, esa base robusta de piedra con aspecto “rústico” y ventanas pequeñas con barrotes. Es casi una declaración de intenciones: lo valioso va protegido. Encima, el primer nivel abre el juego con grandes ventanales en arco, también con rejas trabajadas, que hoy tienen una lectura muy clara: aquí se viene a hablar de dinero… sin que el dinero salga corriendo. Metafóricamente, claro.
En el piso superior la cosa se vuelve más elegante: paredes lisas, pilastras que ordenan la fachada y balcones sostenidos por ménsulas fuertes, como brazos que aguantan el peso de la respetabilidad. Y arriba del todo, el remate se eleva sobre la entrada para formar un frontón curvo con el escudo de los dueños originales, una firma en piedra para que nadie olvide quién mandaba primero.
Este palacio es un buen ejemplo del estilo liberty en la ciudad: modernidad de su época, pero con gusto por el adorno… el tipo de edificio que dice “bienvenido” y “compórtate” en la misma frase.
Cuando estés listo, la Iglesia de San Giorgio al Corso está a 2 minutos caminando hacia el suroeste.



