Frente a ti puedes ver un edificio moderno y espectacular con una enorme fachada de madera curvada que parece flotar sobre un muro de cristal; para localizarlo, fíjate justo hacia el muelle, donde el diseño futurista rompe con el paisaje clásico.
Ahora, respira hondo y déjate llevar por la magia de este lugar, porque el Kilden Teater no es solo un teatro, ¡es casi una nave espacial de la cultura que aterrizó justo aquí para deslumbrarnos! Imagina que estamos en el año 1991, cuando nació el teatro, y todo el mundo en Kristiansand murmuraba: “¿Y esto qué es?”. Al principio se llamaba Agder Teater, un nombre bastante serio, como si el teatro fuera a pedirte el carnet antes de entrar. Pero en 2012, con su gran mudanza a este edificio impresionante, cambió su nombre a Kilden y se puso ropa nueva, así como uno se pone el mejor disfraz de carnaval.
El primer director, Bentein Baardson, caminaba por aquí entre bastidores lleno de energía, soñando con llenar la sala de risas, lágrimas y algún que otro aplauso espontáneo. ¡Imagínate la emoción cuando se levantó el telón por primera vez! Desde 2005, Alex Scherpf lleva el timón, y dicen que nadie ha caído dormido durante una obra desde entonces… salvo el tipo del fondo, pero quizá es que estaba demasiado cómodo.
Se siente casi el cosquilleo de todos los espectáculos pasados, el murmullo de los actores y la emoción del público esperando que algo único ocurra. Así que, si te acercas un poco, quien sabe… igual escuchas el eco de una canción, el golpe de una bota en el escenario, o el suspiro de un personaje enamorado. ¡Esto es Kilden Teater, donde la vida se convierte en espectáculo y cada visitante forma parte del acto!



