Audioguía de Shanghái: Entre el arte moderno, los teatros y los jardines de Huangpu
Descubre el vibrante corazón cultural de Huangpu en Shanghái con este fascinante recorrido. Comienza en el majestuoso Gran Teatro de Shanghái, donde la arquitectura moderna se combina con una rica oferta artística. Continúa explorando el Museo de Arte Contemporáneo de Shanghái, un espacio que muestra las tendencias más innovadoras del arte mundial. Luego, maravíllate con las impresionantes vistas desde Ciros Plaza, un lugar perfecto para capturar la esencia urbana de la ciudad. Sumérgete en un viaje lleno de arte, historia y modernidad que te dejará recuerdos inolvidables. ¡No querrás perdértelo!
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Sobre este tour
- scheduleDuración 30–50 minsVe a tu propio ritmo
- straighten1.7 km de ruta a pieSigue el camino guiado
- location_on
- wifi_offFunciona sin conexiónDescarga una vez, úsalo en cualquier lugar
- all_inclusiveAcceso de por vidaReprodúcelo en cualquier momento, para siempre
- location_onComienza en Ciros Plaza
Paradas en este tour
Para encontrar el Ciros Plaza, solo levanta la mirada y busca una torre altísima y moderna de vidrio, con una fachada que refleja el cielo y los edificios cercanos, justo ahí, en…Leer másMostrar menos
Para encontrar el Ciros Plaza, solo levanta la mirada y busca una torre altísima y moderna de vidrio, con una fachada que refleja el cielo y los edificios cercanos, justo ahí, en la famosa Nanjing Road West. ¡Bienvenido al impresionante Ciros Plaza! ¿Te imaginas cuántas tazas de café podrían caber en un edificio de 39 pisos? Aquí tienes la respuesta, porque este rascacielos no solo es hogar de oficinas súper chic, sino también de cafeterías y tiendas para perderse horas comprando chucherías ecológicas y moda. Es como un imán para todos los “cazadores de tendencias” en Shanghái. Respira profundo… el aire aquí dentro es fresco no solo por los aires acondicionados, sino porque el edificio se diseñó pensando en el futuro: con materiales ecológicos y procesos súper responsables, como si el planeta mismo fuera su cliente más importante. Toda su fachada de cristal brilla como recién pulida, y a veces parece un gigante de hielo en medio del bullicio. Pero no todo fue tan moderno siempre. Los que trabajan aquí dicen que, en las noches calladas, el viento hace silbar la torre y resuena como si guardara secretos de cada comerciante y visitante que ha pasado desde su inauguración. Imagina el eco de una charla entre amigos, el tintinear de las tazas de café… cada rincón tiene una pequeña historia, desde el local de cosmética orgánica justo a la entrada, hasta las tiendas de muebles que parecen salas de estar futuristas. Y cuidado, ¡no te pierdas buscando la última oferta en moda! Porque aquí todo es tan tentador que corres el riesgo de olvidar el tiempo y perderte en el “laberinto” más brillante de Nanjing Road West.
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Justo enfrente de ti verás una torre impresionante que parece un diamante gigante apuntando al cielo, con fachadas vidriosas y una geometría tan audaz que difícilmente pasa desapercibida: esa es la Plaza de Mañana. Imagina el bullicio de Shanghái en los años 2000, con el espíritu de modernización en el aire y la ambición de llegar más allá de las nubes. En medio de todo, los arquitectos decidieron que no era suficiente construir una torre alta... tenía que ser diferente, ¡como un origami futurista salido de un cuento de ciencia ficción! Así nació la Plaza de Mañana, un rascacielos de 285 metros de altura que desafía la gravedad y la imaginación. Lo curioso es que la base del edificio es cuadrada, pero a medida que sube gira, hasta convertirse en un cuadrado diagonal, y por si fuera poco, ¡la punta parece una corona brillante, como si el edificio buscara el primer rayo de sol cada mañana! Los ingenieros tuvieron que devanarse los sesos para lograr que semejante estructura no se tambaleara con el viento ni con los terremotos, y aun así, lograron que dentro funcione un lujoso hotel JW Marriott con más de 340 habitaciones, además de apartamentos ejecutivos que ofrecen vistas tan impresionantes que uno casi olvida mirar el celular. Pero, ¡espera que viene lo mejor! Esta maravilla no es solo para gente de negocios o turistas adinerados. Guarda un secreto digno de película: ¡la biblioteca más alta del mundo! Así es, escondida en los pisos superiores, un rincón tranquilo donde los libros casi pueden tocar las nubes. Si cierras los ojos por un momento, puedes imaginar cómo sería leer un buen libro ahí arriba, mientras abajo, en la base, la vida urbana bulle entre centros comerciales, oficinas y la energía inagotable de Shanghái. Así que, la próxima vez que te pregunten si has estado cerca de un lugar donde el futuro y el presente se dan la mano, ya tienes una buena historia que contar sobre la Plaza de Mañana, el edificio que cada día, literalmente, trata de alcanzar el mañana un poco antes que todos los demás.
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Si miras frente a ti, verás un edificio elegante y robusto, con una torre de reloj tan alta y llamativa entre las copas de los árboles que parece estar supervisando el parque; basta alzar la vista para que no se te escape. Ahora, prepárate porque lo que tienes delante no es solo un museo, ¡es todo un sobreviviente de épocas frenéticas! Imagina que estamos en los años treinta: caballos corriendo, los gritos del público, el bullicio de las apuestas… y, en medio de todo este alboroto, este majestuoso edificio recién construido en 1933, diseñado para ser el club social del Shanghai Race Club. Entonces, la carrera de caballos era casi casi el “Netflix” de la época: el tercer negocio más rentable de Shanghái, y solo venir aquí, a esta casa club, ya era motivo de alarde. Es fácil imaginar una fiesta elegante, techos altísimos, escaleras de mármol, habitaciones forradas de madera de teca y un enorme salón de café con chimenea; si estos muros hablaran, ¿quién sabe qué secretos contarían? Pero después, llegó el cambio. De la elegancia pasada de moda, la gente prefirió el arte. Así este edificio dio un giro, y se convirtió en el Museo de Arte de Shanghái, cambiando los caballos por cuadros y las apuestas por inspiración. Aquí se organizó la famosa Bienal de Shanghái, donde artistas de todo el mundo se reunían y, créeme, seguro que más de uno llegó esperando ver caballos y acabó admirando instalaciones modernas (¡decepción o sorpresa, según a quién le preguntes!). Fang Zengxian, el director del museo de aquel entonces, fue el verdadero jinete de esta transformación, apostando por una carrera diferente: la del arte contemporáneo. Ahora, seguro que te fijaste en la torre con el gran reloj, ¿verdad? Este reloj estuvo durante años totalmente descompasado, y entre los habitantes de Shanghái corría la broma de que, si usabas su hora, ¡llegarías tarde hasta a tu propio cumpleaños! Incluso la torre fue símbolo de decadencia y corrupción en algún momento. Pero como toda buena historia china, después vino la renovación: en 2006, tras mucha precisión y trabajo, el reloj volvió a funcionar como debía. Un guiño al pasado, pero con el tic-tac bien puesto. En 2012, la colección de arte se mudó a la Pavilion de la Expo, y este edificio prepara ahora su siguiente papel: el nuevo hogar del Museo de Historia de Shanghái. Así que, aunque cambia de inquilinos, este lugar sigue siendo el testigo silencioso de una ciudad que nunca para de correr, transformarse y reinventarse. Por eso, mientras miras la torre, imagina todas las miradas que ha visto pasar: desde apostadores nerviosos hasta artistas bohemios, y ahora, a ti, curioso explorador. ¿Quién iba a decir que un reloj podría guardar tantas historias?
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Shanghai Grand Theatre
Compra el tour para desbloquear las 12 pistas¡Hola! Justo enfrente de ti tienes el Gran Teatro de Shanghai: para encontrarlo, solo mira hacia el edificio de cristal enorme y reluciente con un techo blanco enorme que parece…Leer másMostrar menos
¡Hola! Justo enfrente de ti tienes el Gran Teatro de Shanghai: para encontrarlo, solo mira hacia el edificio de cristal enorme y reluciente con un techo blanco enorme que parece flotar como una nave espacial sobre columnas de vidrio, ¡difícil de perderse! Ahora sí, ponte cómodo, porque te voy a contar la historia de uno de los tesoros modernos de Shanghai, el Gran Teatro. Imagina estar parado aquí en los años 70: en ese entonces, Shanghai era una ciudad vibrante, pero algo le faltaba... Aunque llegaban artistas internacionales con talentos emocionantes, ¡no había en la ciudad un teatro apropiado para grandes espectáculos! Así que los shanghaineses veían óperas, ballets y conciertos internacionales en lugares pequeñitos, soñando con un palacio de la música digno de sus ambiciones. Avancemos hasta los años 90: el gobierno municipal decide tomar cartas en el asunto. Unos dicen que fue porque los funcionarios eran grandes amantes de la ópera, otros dicen que todo fue para impresionar a los extranjeros (y no tener que aguantarlos quejarse más, jeje). El caso es que en 1994, con una inversión de 1.300 millones de yuanes, comienza esta aventura. ¡Construirían el teatro más asombroso de China, y tal vez del mundo! Aquí es cuando entra en escena el arquitecto francés Jean-Marie Charpentier, quien junto con el Instituto de Diseño Arquitectónico de China Oriental, imaginó un escenario tan brillante como una piedra preciosa. Así surgió este palacio de cristal que parece desafiar la gravedad, cubierto por un techo monumental que casi puedes usar como pista de patinaje si tuvieras el valor de subir ahí arriba. El teatro cuenta con ocho plantas hacia arriba y dos subterráneas. Solo de verlo, uno se pregunta: ¿cuántos artistas famosos y cuántas ovaciones cabrán aquí? ¡Muchísimos! El edificio está dividido en tres teatros principales. El Auditorio, el corazón dorado y rojo del teatro, es para los grandes espectáculos: óperas, sinfonías, ballets y dramas. Aquí, más de 1600 personas pueden aplaudir casi al unísono. La tecnología es de última generación: el escenario puede levantarse, inclinarse y girar con tan solo apretar un botón. Ya sabes, por si un día el director quiere hacer que la ópera “Carmen” suceda en la Luna. El Teatro Buick, decorado con cálidas maderas de color nogal, está en el primer piso al oeste. Aquí se hacen conciertos de cámara, obras más íntimas y actividades de caridad y educación artística. Imagínate los ecos suaves de un cuarteto de cuerdas flotando entre las 575 butacas, mientras detrás del escenario se preparan hasta 50 artistas a la vez, riendo, revisando sus vestuarios y afinando sus instrumentos, quizás apurados porque el telón subirá en cualquier momento. Y no olvidemos el Teatro Estudio, todo en tonos grises oscuros. Aquí la magia ocurre bien cerca, con asientos que se pueden combinar según el espectáculo. Un “black box” flexible para obras experimentales y lo más “chic” de la escena internacional o china. Hasta hay taquillas para dejar tus cosas y un “VIP lounge” con té para los artistas más exigentes. ¡Lujo asiático al máximo! Este lugar, además de atraer talento, ha sido testigo de encuentros mágicos. Desde la primera versión en Shanghái de “Sueño en el Pabellón Rojo” de la Ópera Shaoxing, hasta el famoso “Mariinsky Music Festival” para celebrar la amistad con San Petersburgo. Aquí han cantado Plácido Domingo y Pavarotti, y hasta se ha hecho un concierto transmitido simultáneamente con la Ópera de Sídney, para que veas que en Shanghai no hay distancias imposibles. Y otra cosa: el Gran Teatro se ha transformado en un punto de encuentro de culturas. Ha traído óperas, ballets y conciertos de medio mundo, pero siempre poniéndoles un toque chino, para que el público local se sienta en casa, y los de fuera, fascinados. Es como si el teatro fuera una gran marmita donde se cocina la cultura mundial, ¡pero siempre con un toque de salsa de soja! Así que, ya lo ves. Frente a ti está mucho más que un teatro: es el lugar donde la magia y la tecnología, Oriente y Occidente, tradición y futuro, se dan la mano cada noche, bajo ese techo gigante que parece cobijar sueños. Ahora, una pregunta... ¿Te animarías a ver una ópera con dragones volando por el escenario? Yo sí... solo si no tengo que cantar, ¡porque no quiero estropear la función! Si está interesado en descubrir más sobre el origen, los edificios del teatro y el estilo arquitectónico o la importación y exportación de cultura, diríjase a la sección de chat e interactúe conmigo.
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Cine Daguang
Compra el tour para desbloquear las 12 pistasPara encontrar el Cine Daguang o “Grand Theatre”, mira hacia el edificio blanco de varios pisos con letras gigantes que dicen “GRAND THEATRE” y una marquesina roja justo en el…Leer másMostrar menos
Para encontrar el Cine Daguang o “Grand Theatre”, mira hacia el edificio blanco de varios pisos con letras gigantes que dicen “GRAND THEATRE” y una marquesina roja justo en el centro; está a tu derecha, cruzando la avenida. Ahora que estás aquí, imagínate el Shanghái de 1928: las calles huelen a té recién hecho y a emoción de novedades, mientras la gente se agolpa frente a este magnífico edificio, esperando entrar a lo que entonces era el cine más lujoso de toda Asia. El lugar era tan elegante que, aparte de la sala de proyección, tenía un salón de té, sala de billar, un espacio para fumar (cuando se pensaba que solo era aroma, no problema), y hasta una sala de espera donde podías presumir tu mejor traje. En su inauguración, nada menos que el gran Mei Lanfang, maestro de la Ópera de Pekín, cortó la cinta roja. ¿Te imaginas los aplausos, las cámaras de fotos antiguas, y los flashes explotando como fuegos artificiales? Pero no todo fue glamour: dos años después, proyectaron una película extranjera insultante y el público, furioso, hizo tanto escándalo que tuvieron que cerrar temporalmente. En 1933, el cine renació como ave fénix gracias al arquitecto húngaro Hudec. El nuevo diseño fue tan impresionante que todos comenzaron a llamarlo “El Primer Cine de Oriente”. Aquí se proyectaron grandes clásicos de Hollywood... hasta que una película china llegó por fin a la gran pantalla, entre vítores y banderas agitadas por los espectadores. Dicen que cuando encendían el proyector, el zumbido hacía vibrar hasta las suelas de los zapatos. Este lugar vio pasar actores, sueños e innumerables citas románticas bajo sus lámparas de luces suaves. De hecho, en 2019 se convirtió en uno de los pocos cines de Shanghái abiertos las 24 horas. Así que si alguna vez te levantas a las tres de la mañana con antojo de palomitas y películas, ¡este es tu sitio! ¿Listo para seguir la ruta o te tienta quedarte a ver una película?
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Parque Popular de Shanghái
Compra el tour para desbloquear las 12 pistasFrente a ti verás una enorme extensión de jardines y árboles perfectamente podados, todo rodeado de modernos rascacielos: para reconocer el Parque Popular de Shanghai, solo tienes…Leer másMostrar menos
Frente a ti verás una enorme extensión de jardines y árboles perfectamente podados, todo rodeado de modernos rascacielos: para reconocer el Parque Popular de Shanghai, solo tienes que buscar ese oasis verde justo en medio de la jungla de cristal y acero de la ciudad. Ahora, ponte cómodo y disfruta: lo curioso de este parque es que hoy paseas donde antes... ¡corrían caballos! No es broma: aquí estaba el antiguo hipódromo de Shanghai, pero en 1952 el sonido de los cascos fue reemplazado por los susurros de los paseantes de este jardín. Imagina a la ciudad creciendo a su alrededor, los niños corriendo entre los setos, y parejas robando momentos de paz porque -aceptémoslo- a veces la ciudad puede ser un poco caótica. Y hablando de caos, aquí, en el famoso “esquina del inglés”, puedes encontrar todos los domingos un mar de voces practicando inglés con la misma dedicación con la que otros buscan el amor... que nos lleva al rincón más curioso: el “mercado matrimonial”. ¿Has visto alguna vez una cita a ciegas orquestada por mamás y papás ansiosos armados con sombrillas y hojas de vida de sus hijos? Aquí es real: centenares de padres se reúnen, principalmente los fines de semana, anunciando las virtudes de sus retoños y buscando el partido perfecto. No te asustes si, mientras cruzas el parque, te preguntan tu edad y tu signo zodiacal. Ellos buscan el amor… ¡pero para sus hijos! Y si quieres respirar hondo lejos del bullicio de las ciudades, solo cruza a la gran área verde del “dajiǎojiǎo” (o triángulo grande): desde ese césped puedes ver el ir y venir en Nanking Road y Tibet Road, con las luces y la vida urbana vibrando a lo lejos. Si tienes suerte, hasta podrás ver a alguna pareja teniendo su primera cita arreglada justo al lado tuyo. Así es el Parque Popular de Shanghai: un rincón donde cada arbusto y cada sombra tienen una historia, y donde, si escuchas bien, de vez en cuando puedes oír los ecos lejanos de los caballos y los suspiros de cupido trabajando horas extra.
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Museum of Contemporary Art Shanghai
Compra el tour para desbloquear las 12 pistasY ahora, ¡bienvenido al Museo de Arte Contemporáneo de Shanghai, el MoCA! Estás frente a una joya moderna encajada en pleno Parque Popular, como una sorpresa artística escondida…Leer másMostrar menos
Y ahora, ¡bienvenido al Museo de Arte Contemporáneo de Shanghai, el MoCA! Estás frente a una joya moderna encajada en pleno Parque Popular, como una sorpresa artística escondida entre árboles y paseos. Si te parece que el edificio resplandece como una enorme pecera de cristal, ¡no es casualidad! Resulta que este museo fue, en sus días más verdes, el invernadero del parque. Imagina aquí a las plantas tropicales susurrándose secretos entre el vapor y las gotas de agua. Pero, como en las mejores historias, todo cambió en 2005. Unos cuantos entusiastas del arte decidieron darle un giro radical y, por obra de los arquitectos de Atelier Liu Yuyang, la vieja casita de plantas se transformó en este espacio futurista, con dos niveles conectados por una rampa de acero tan elegante que parece sacada directamente de una exposición. Desde entonces, el MoCA no ha parado de sorprender y hacer vibrar a los visitantes (literal y artísticamente). Lo curioso es que este fue el primer museo independiente y sin fines de lucro dedicado exclusivamente al arte contemporáneo en Shanghai. Aquí no solo se codean artistas chinos de renombre y jóvenes promesas, sino que también han pasado celebridades creativas internacionales: desde Chanel y Salvatore Ferragamo, hasta lujo en estado puro con la muestra de Van Cleef & Arpels, o incluso el colorido universo de Pixar. Dicen que un día, uno de los personajes de Pixar intentó escaparse del montaje, pero volvió porque le gustaban mucho los dumplings de la cafetería. ¡Estas paredes han visto de todo! Eso sí, al MoCA le gusta viajar sin salir del edificio. Ha colaborado con el mismísimo Guggenheim de Nueva York para traer lo mejor del arte americano, y también ha conectado Asia de lado a lado junto a la Fundación de Corea, exhibiendo piezas de China, Taiwán, Japón y Corea. ¡Hasta el diseño finlandés hizo escala por aquí! Y cada dos años, la Bienal MoCA Envisage pone sobre la mesa las preguntas más candentes del arte chino contemporáneo: ¿Hacia dónde va? ¿Hay algún artista aquí que no haya pasado por una cafetería hipster? Nadie lo sabe... Hablando de café, si subes al tercer piso, te espera "MoCA on the Park": un restaurante con terraza y vistas, ideal para sentirse artista aunque solo estés pensando en el almuerzo. Entre esculturas, fotografías, y obras de figuras como Raymond Choy o Xiang Jing, puedes disfrutar desde una exposición hasta un cóctel. Solo trata de no confundir el arte moderno con la carta del menú, aunque suele pasar... Así que, mi amigo explorador, si te animas a cruzar esas puertas de vidrio, prepárate para un viaje visual donde cualquier cosa puede suceder. ¡Aquí el arte está vivo, el pasado florece y el futuro siempre asoma con una pincelada de sorpresa!
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Un Centro
Compra el tour para desbloquear las 12 pistasFrente a ti verás una torre de cristal curvada y altísima, con muchas franjas plateadas que parecen enormes anillos de luz, ¡solo tienes que mirar hacia arriba para no perderte…Leer másMostrar menos
Frente a ti verás una torre de cristal curvada y altísima, con muchas franjas plateadas que parecen enormes anillos de luz, ¡solo tienes que mirar hacia arriba para no perderte este gigante moderno! ¿Listo para la última parada? Imagínate a ti mismo en medio del bullicio de la famosa West Nanjing Road, cuando de pronto te encuentras al pie de este coloso de vidrio y acero: el Tian An Centre, o como le decimos de cariño, “Un centro”. Este edificio no solo es gigantesco, sino que vibra con la energía de la ciudad moderna. Aquí, bajo su fachada brillante, se esconden historias de negocios, creativos y gente acelerada que sube y baja como en una película de acción. Cuentan que cuando se construyó, la gente del barrio pensaba que algún día las nubes terminarían rentando una oficina, porque la torre llegaba casi hasta ellas. ¿Sabías que adentro hay un centro comercial que parece un pequeño laberinto de tiendas, fragancias y risas? Todo brilla, huele a café recién hecho y los pasos resuenan sobre el mármol, como si cada visitante dejara una pequeña huella en la historia. Pero no te vayas sin mirar las oficinas: ahí hay artistas, como los de Longmen Art Projects, que convierten el estrés empresarial en pura creatividad. Dicen que, en las tardes de tormenta, los rayos parecen saltar de una ventana a otra, como si el edificio jugara con la energía de Shanghái. Así es este lugar: moderno por fuera, pero lleno de historias por dentro. ¡Nunca sabes quién o qué te espera tras esas paredes de cristal! ¿Preparado para descubrir tus propias aventuras en Un centro?
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