Frente a ti verás una enorme extensión de jardines y árboles perfectamente podados, todo rodeado de modernos rascacielos: para reconocer el Parque Popular de Shanghai, solo tienes que buscar ese oasis verde justo en medio de la jungla de cristal y acero de la ciudad.
Ahora, ponte cómodo y disfruta: lo curioso de este parque es que hoy paseas donde antes... ¡corrían caballos! No es broma: aquí estaba el antiguo hipódromo de Shanghai, pero en 1952 el sonido de los cascos fue reemplazado por los susurros de los paseantes de este jardín. Imagina a la ciudad creciendo a su alrededor, los niños corriendo entre los setos, y parejas robando momentos de paz porque -aceptémoslo- a veces la ciudad puede ser un poco caótica.
Y hablando de caos, aquí, en el famoso “esquina del inglés”, puedes encontrar todos los domingos un mar de voces practicando inglés con la misma dedicación con la que otros buscan el amor... que nos lleva al rincón más curioso: el “mercado matrimonial”. ¿Has visto alguna vez una cita a ciegas orquestada por mamás y papás ansiosos armados con sombrillas y hojas de vida de sus hijos? Aquí es real: centenares de padres se reúnen, principalmente los fines de semana, anunciando las virtudes de sus retoños y buscando el partido perfecto. No te asustes si, mientras cruzas el parque, te preguntan tu edad y tu signo zodiacal. Ellos buscan el amor… ¡pero para sus hijos!
Y si quieres respirar hondo lejos del bullicio de las ciudades, solo cruza a la gran área verde del “dajiǎojiǎo” (o triángulo grande): desde ese césped puedes ver el ir y venir en Nanking Road y Tibet Road, con las luces y la vida urbana vibrando a lo lejos. Si tienes suerte, hasta podrás ver a alguna pareja teniendo su primera cita arreglada justo al lado tuyo. Así es el Parque Popular de Shanghai: un rincón donde cada arbusto y cada sombra tienen una historia, y donde, si escuchas bien, de vez en cuando puedes oír los ecos lejanos de los caballos y los suspiros de cupido trabajando horas extra.



